viernes, 31 de agosto de 2012

31-08-12

S4



El llamado arrogante y seguro fue lo que despertó mi ansiedad y miedo. No estaba ahí pero mi voz era tersa; aquel hombre era joven y su voz llana era suficiente para despertar sospecha.
Me hablaba, me advertía, me explicaba; la ironía y la barbarie era tan sutil.
Veía con quién hablaba por teléfono, sus gestos eran recurrentes y sembraba remembranzas dentro de un espacio de desconcierto.
Luego, no soporté la verdad; mi belleza era tal que no reconocía aquel túmulo perfecto que llevaba rasgos humanos.
¿Eres José?, asustada necesitaba revelar.
No, cómo crees.... Soy Adán. María, es una broma, no te molestes. Con una risa de paz acababa de colgar el teléfono.
Terminé intimidada, la real vida a veces es falsa. La vida real no crece por añadidura.

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