Volví a despertar frenéticamente tras alguna otra alarma de mi alma. Esta vez no quise volver a dormir. Luego de nuestro primer encuentro, ambas teníamos el corazón muy cerca de las dos; estaba intacto aún; perfecto, pero muy dolido. Ella no me quería dejar. Yo, seguía templando.
1. 5:30 am
Cuando mi cuerpo dejó de transmitir esa energía súbita, pude por fin sentir finamente su corazón. Dicen que cuando dos almas se conocen durante largo tiempo, reconocen en lo racional su olor, su paz en lo espiritual, y su pudor en lo desconocido. Nos habíamos sincronizado muy bien; eso era lo que me temía.
Su sensibilidad luego de ese instante, dañaba la mía. Sentía que había seguridad en tus brazos; tu tenías un gran desconsuelo por no ofrecerle más que dolor. Ya se había acostrumbrado y cada vez que ejecutabas algún movimiento, tenía miedo de perderte; estaba siempre sintiendo tu olor: siempre sentía.
Quise cerrar los ojos y regresar a ese trance de bastante inseguridad, donde yo era la víctima, donde estaba segura de que vendrían a auxiliarme. Donde podía esconderme en mi silencio para salir airosa, donde nadie dependía de mí. Yo acababa de entrar a un mundo a quien todos temen, muy pocos llegan; nadie debe regresar. Sí, tenía miedo. Miedo porque estaba a punto de recorrer muchas más rutas; no estaba sola, siempre la tuve. Siempre ella fue la que me enseñó el camino. Yo solo iba.
⋇
2. 5:00 am
Me levanté frenéticamente. Hubo ese sufrimiento que todo ser humano siente cuando se pierde a algún ser querido, o que todo niño siente cuando la luz de su cuarto es apagada, y en su lucidez, solo trata de escapar.
Había visto demasiadas historias de guerreros, de luchas interminables, de amores imposibles y de vidas compradas. Cuando tratas de salvar desesperadamente a tu alma gemela, tu sacrificio es honrado con la muerte de este último. Cuando te das cuenta, solo puedes hacer una pausa y maldecir Tu enemigo se marcha victorioso; pero antes de eso, solo atina a decirte te venci.
Podría volver a contar el número de pasos que di para llegar a ella; mi cerebro estaba en automático y no sentí ni una gota de adrenalina. Mi destino fue incierto durante tres segundos. Cuando llegué, yo había vuelto a nacer.
¿Qué sucede? Si le decía que yo era la culpable y estuviéramos al borde del suicidio, probablemente no me lo creía. Ese golpe tocó mi alma. Mi habitación había sido profanada y por alguna extraña razón, me hallé dormida a su lado, dormida y despierta. Cuando nuestros cuerpos se juntaron, ninguno de los dos se conocía, se sentía, nadie tenía el control; yo lloraba, lloraba silenciosamente y ella, tan asustada como yo; no la entendía.
No sé. Estaba demasiado extasiada. Había llegado al punto de perderlo todo. No tenía idea de qué me encontraría. No sé. La imagen de una nueva injusticia pateó mi corazón, se oyó un eco, fue un golpe seco; de pronto ya no estaba conmigo; lo vi, era alto, largo y arrogante; andaba molesto, nunca nadie le dijo que esto sucedería.
Cuando lo ví, ya no estaba. Se había perdido en su silencio y en la ingratitud del espacio donde estaba. Nunca me interesó.
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3. 6:00 am
En la puesta del alba, mi pecho ya podía devolverle la dicha. Éramos de nuevo dos en una; su sentencia había sido poseerme. Yo, luego de volver a un estado racional, solo quería despertar...
Es tan solo un episodio tenue de una vida comprada con muchos lazos de generosidad no propia; otorgada. Del 29 de julio del 2012.