jueves, 30 de agosto de 2012

30-8-12

S3


El día agitado y la ansiedad encontrada despertaron otra vez un contraluz efímero.
El apostolado revela cierto pasaje de mi realidad mortal: nunca me sentí invadida, tampoco en peligro, estaba siendo bastante cautelosa.
Así también estaban mis pies y mis zapatillas con mis medias, mis pies pisaban maderas y hojas, también barro y algo de maleza. Ya se avecinaba la quebrada, la caída; yo sigo caminando, la vi muy presuntuosa y agresiva. Yo estoy tranquila. Diecinueve segundos estuve caminando a su merced, jamás me atreví a someterla, estamos libres. Desperté.

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